Miedo a disfrutar y a perder el control: por qué tu cuerpo se protege
👉 Los procesos eróticos son graduales. 👉 Cada paso es asumible. 👉 Sentir placer no te desconecta de ti, sino que te reconecta.
Nerea Sancho Esnaola. [Psicoterapeuta especialista en Sexología y Pareja. Creadora del programa Sensathlon®]
1/10/20262 min leer


Miedo a disfrutar y a perder el control: por qué tu cuerpo se protege
No, no vas a perder el control (aunque mejores)
¿Y si empiezo a disfrutar y entonces ya no puedo parar?
A muchas mujeres con dificultades eróticas les da miedo mejorar. Suena contradictorio, pero es real.
Porque a veces creemos que, si salimos del “modo apagado”, acabaremos desbordadas, fuera de control, como si solo existieran dos extremos posibles:
o nada
o demasiado
Muchas mujeres con vaginismo, dolor en la penetración o el cuerpo en alerta no solo tienen miedo al dolor.
Tienen miedo a lo que podría pasar si ese miedo desapareciera.
Tengo un paciente, llamémoslo Óscar, que está depresivo. Lleva tanto tiempo cubierto por un manto de tristeza que su estado de ánimo general es tristón.
La tristeza le ha servido para algo que pocas veces se dice en voz alta: para poder decir que no sin sentirse culpable.
No a planes familiares, a actividades del cole de sus hijos, a compromisos sociales…
Porque, claro, si se siente bien —“normal”, como el resto— entonces aparece la sensación de obligación: complacer, estar disponible, cumplir.
Así que, sin darse cuenta, se ha escudado en su tristeza.
Y aquí viene la frase que me soltó cuando le propuse valorar la opción de tomar antidepresivos:
— “Ya… ¿y si luego estoy súper eufórico?”
Lo dice con susto.
Lo repite.
Se echa las manos a la cabeza como si le estuviera proponiendo una pérdida total de control emocional.
Lo curioso es que esta misma lógica la veo a menudo en mujeres con vaginismo, miedo al dolor o bloqueo ante los contactos íntimos.
En la cabeza, la película es de todo o nada.
Hay mujeres que no quieren avanzar en su vida erótica porque, en su fantasía, solo existen dos opciones:
O estoy apagada, bloqueada, como muerta por dentro.
O me convierto en una persona desatada, sin freno, fuera de control.
Y claro, eso también da miedo.
Mucho.
Pero no.
No, no, no.
Esto no va así.
Ni en la vida emocional, ni en la vida erótica.
Si estás lidiando con dolor en la penetración, vaginismo, miedo a la excitación o un cuerpo en alerta constante, recuerda esto:
Igual que a Óscar no le voy a empujar a una euforia artificial, nadie espera que tú te conviertas en alguien que no eres si empiezas a desbloquear tu sexualidad.
Mejorar no es perder el control.
Mejorar es permitirte sentir, poco a poco.
Con calma.
Con matices.
Sin extremos.
Mejorar no es perder el control.
Y por si necesitas datos claros y tranquilizadores:
en todos estos años de ejercicio profesional, no he tenido ninguna paciente que haya perdido el control por mejorar sexualmente.
Ninguna.
Así que si en tu cabeza ronda este pensamiento:
“¿Y si paso de no sentir nada a volverme loca?”
Tranquila.
Es una idea infantil, muy común y muy humana.
Pero tú ya tienes una parte adulta capaz de escuchar esto:
Los procesos eróticos son graduales.
Cada paso es asumible.
Sentir placer no te desconecta de ti: te reconecta.
Tu cuerpo no se protege para fastidiarte.
Se protege porque aprendió que así era más seguro.
Y eso se puede revisar, con cuidado, sin forzar.
Si quieres, escríbeme y me cuentas cómo lo llevas.
Descontrol: 1. m. Falta de control, de orden, de disciplina. Sin.: desorden, desorganización, caos, barullo, vorágine, lío. Ant.: control.
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